Monday, 5 December 2011

Mejor te hubieras quedado callado.

La pregunta parecía inocente. Uno espera que un candidato es capaz de contestar casi a cualquier pregunta. Cada pregunta en tiempos de campana promete una oportunidad de mostrarse y ser protagonista de su propia historia. Hoy dirán: “El futuro presidente es un hombre que viste bien y que además ha leído a Harry Potter”. Pero las cosas no fueron así, en casi 5 minutos de respuesta, lo único que salió de esa boca fue tristeza.

En realidad no somos responsables de la respuesta, pero si somos responsables de la falta de sentido crítico hacia las figuras políticas. EPN no es el primer político que muestra signos de pobreza intelectual o formativa. No es tampoco el primer político que se expone en un foro como un idiota. Sin embargo, haciendo un poco de historia (reciente) , no recuerdo que ningún candidato haya sido antes cuestionado sobre los libros que lee o que hojea. De hecho, considero que el hecho en si no es tan sorprendente, pudiera esperar respuestas similares de otros candidatos incluyendo a AMLO. Pero el asunto va más allá de lo que el candidato lee o no lee. A pocas horas he haberse publicado el video de la respuesta, las redes sociales hicieron todo alboroto de algo que pertenece en su totalidad a una realidad social en la vida de México. El candidato tiene derecho a leer medio libro al año y con esto cumple con el promedio nacional de libros leídos per cápita, lo que lo hace parte una muestra representativa de los mexicanos. Con esto, se podríamos decir que candidato es parte del pueblo y que comparte sus problemas, los vive y entiende en carne propia. Con esto es válido decir que cualquier Mexicano que lee medio libro al año puede ser presidente. Debe de ser más del promedio de libros que se leen en la Cámara de diputados. Pero en realidad, creo que no necesitamos que los candidatos lean para ser buenos gobernantes. Después de todo, la actividad de leer per ce no representa ningún ejercicio mental que garantice que las personas piensen. Está en los contenidos de la lectura y el análisis posterior lo que podría considerarse como relevante para la actividad de un presidente. Pero por muchos libros que el candidato lea, si no es siquiera capaz de recordar los títulos, es entonces cuando hablamos de un serio problema.

Independientemente que el SR candidato no sea capaz de recordar cuales son los libros que cambiaron su vida o sus títulos. Es particularmente interesante que el primer libro que le vino a la mente sea la Biblia. ¿Por qué la Biblia? ¿Qué podría significar la Biblia en un candidato? Primero que nada, en un ejercicio de análisis de esta respuesta, resulta casi imposible dejar a un lado el valor cultural religioso de este libro; y al final es posible que, para hablar de la relación entre un candidato y la Biblia, se pueda considerar ofensivo (para los que ejercen la una religión basada en este libro) , como una blasfemia el poner entre duda dicho valor religioso. Al final no me queda más que expresar mi opinión y permitir a los lectores que tomen su lado. No hay nadie que cuestione a un hombre que lee la biblia; mucho menos en México. Es posiblemente el libro más popular que existe y casi sin dudarlo, el que más de lee o por lo menos el más difundido. Ser un lector de la Biblia (o de sus partes) lo pude hacer parecer a cualquier candidato no solo un hombre de buen corazón y apegado a los mandatos de dios, sino una persona que comparte la forma de pensar de una gran mayoría de los mexicanos. En otras palabras lo hace un candidato popular y potencialmente aceptado por la sociedad. De ahí que la selección de la Biblia en la respuesta pudiera parecer como la más atinada. Claro que la aderezo muy desatinadamente diciendo que fue durante su adolescencia cuando el libro le resultó más útil.

La respuesta bien se hubiera podido quedar en la biblia; pero en el marco de una feria del libro, es posible que esa respuesta hubiera quedado limitada. Fue entonces que el candidato se soltó a habar de libros que no recuerda o que simplemente no leyó. La opinión pública digital en la actualidad no perdona fallo y alza el twitter en ligar de la voz, para manifestar su desprecio al futuro candidato. En todo este proceso la línea general de opinión es la ignorancia de el futuro candidato y a la indignación que provoca el saber que el señor es un simple mortal que, (a juicio general), no merece ser presidente.

Dicen que en país de ciegos el tuerto el rey, y de hecho lo es. Durante muchos años los presidentes mexicanos han mostrado siempre su mejor cara. Recuerdo los tiempos pristas en donde la figura presidencial era intocable. Los controles alrededor de la información proveniente de la oficina presidencial eran estrictos, no existía ningún medio capaz de publicar información sobre las actividades presidenciales que no siguiera estrictas reglas. En tiempos piristas esta actividad de control informativo no era vista como censura, eran simplemente validaciones de verdad que permitían a la gente sentirse tranquila al saber que su presidente era un hombre bien portado, inteligente , sobrio (o abstemio) y que seguramente pasaba sus ratos libres en compañía de un buen libro (algo profundo tipo El Principito). Un comentario de la vida privada del presidente como la que se reveló hace algunos meses acerca de le la adición de FCH hubiera sido en tiempos del Prismo, motivo de una suspensión total de el medio involucrado. Otra vez, el hecho no es censura sino suspensión de derechos a un medio irresponsable que fomenta la des información. Los presidentes en México eran intocables hasta de opinión; pero no por eso dejaban de ser humanos. Acostumbrados a esta visón del presidente prefecto por intocable y al hecho que en México nos gustan los héroes, las figuras políticas han tendido y tienden a la magnificación. Esta magnificación no es solo elevarlos a el grado de dioses, sino también magnifican (tipo lupa) cualquier detalle que pudiera resultar poco satisfactorio para la opinión pública. De esta manera, un líder alcohólico o un candidato poco letrado pueden atentar contra lo que en México se considera importante y que en realidad conocemos poco, la virtud. Hoy en el debate en la calle que tiene que ver con la evaluación de los candidatos. El valor parece ser en realidad un concurso de virtudes y no un análisis serio y claro de las cualidades que daba tener un líder.

Leer no es una cualidad de líder, no por definición. Leer puede tener muchas funciones prácticas y puede que ninguna de ellas tenga que ver con gobernar bien. Los libros que han marcado la vida del candidato posiblemente resulten irrelevantes en un momento como este de constante critica pre-electoral. Nos duele sin embargo, la falta de profesión como político, la falta de inteligencia en la respuesta y la evidente incomodidad de esta generó en el candidato. Para mi ver, la parte más criticable de la respuesta sigue siendo la referencia a la Biblia. Considero que en estos tiempos, la biblia resulta algo limitada para comprender la complejidad humana en muchas de sus dimensiones. Es un documente histórico que en algún memento histórico fue la mejor manera de generar un orden social basado en la moral. El entender la vida por medio de un solo documento, (por muy importante que este sea), me resulta limitante. Después de revisar las opciones, prefiero creer que la respuesta fue populista y no porque el candidato considera a la biblia como libro que más lo impactó como persona.

Por último, mencioné en este textp con anterioridad, que la lectura pudiera ser una actividad no relevante para gobernar. Pero si es en realidad una actividad que no sirve para gobernar ¿Cuál es el problema con la respuesta de EPN? El humano existe en el pensamiento y no hay pensamiento sin lenguaje. Es entonces cuando las letras son solo eso, pensamiento. Desde las 100 letras que se plasman en un twiteer hasta la obra entera de Tolstoi. Pero ese pensamiento solo adquiere significado en la vida misma de la persona cuando es transmitido. Leer es transmitir pensamiento y con ello conocimiento. El fallo real del candidato fue el mostrar que esa vía que provee pensamiento, no existe en el. Y dejó tal evidencia de esta deficiencia que no le permite siquiera recordar los nombres de los libros que(según él) lo impactaron. SI no es capaz de generar una memoria a partir de las letras es posible que tampoco tenga la posibilidad de criticarlas. Entender el valor de la respuesta que dio EPN puede ser fundamental en una decisión de voto.

En todo esto, se pone en evidencia que las especulaciones sobre el papel que juega EPN como títere de ciertos grupos de poder (en relación a las lazos directos con Salinas etc.). Solo entonces habrá que recordarles a los que dirigen este espectáculo llamado Enrique Pena Nieto, que el muñeco necesita un ventrílocuo para poder hablar. Mejor te hubieras quedado callado.

No comments:

Post a Comment